lunes, 17 de marzo de 2014

La Realidad- Filosofía de la Psicología "inteligencia Artificial"




I.- PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA DE LA EXISTENCIA DE LA REALIDAD
En la película The Matrix, Morpheo le dice a Neo las siguientes palabras:
 «¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.»
Esta pequeña frase sugiere una de las cuestiones más inquietantes que la filosofía y un ser humano puede llegar a plantearse a lo largo de su existencia. ¿Existe alguna realidad, además de mi conciencia y sus vivencias, ideas y estados? ¿Existe, además de mi cerebro un cuerpo en el que dicho cerebro se encontrara? En el caso de que así fuera, ¿Existe, además de mi cerebro y de mi cuerpo, un mundo externo a ellos del que tengo ideas? En el caso de que las respuestas a estas cuestiones fueran todas afirmativas, aún podríamos seguir preguntando ¿cómo podríamos llegar a saberlo? Todas estas preguntas hacen referencia a un viejo problema planteado por René Descartes que ha pasado a la historia del pensamiento como el problema del cerebro en una cubeta. Este problema en Descartes se conoce como el problema del Genio Maligno o del Dios Engañador. Veamos cómo lo plantea Descartes:
«Supondré ahora --escribió Descartes--, no que Dios, que es supremamente bueno y la fuente de la verdad, sino en cambio algún genio maligno con el más extraordinario poder ha usado todas sus fuerzas para engañarme. Debo pensar que el cielo, el aire, la tierra, colores, formas, sonidos, y todas las cosas externas son solo alucinaciones de sueños los cuales ha creado para engañar mi juicio»
 Meditaciones 15
El planteamiento actual de este problema fue llevado a cabo por Jonathan Dancy en su libro Introducción a la epistemología contemporánea. En el capítulo 10 escribe lo siguiente:
«Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una cubeta llena de líquido en un laboratorio, y conectada a un computador que lo alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo a su gusto). Puesto que, si usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico es exitoso, nada dentro de sus experiencias podría revelar que usted lo es; ya que sus experiencias son, según la hipótesis, idénticas con las de algo que no es un cerebro en la cubeta. Como usted sólo tiene sus propias experiencias para saberlo, y esas experiencias son las mismas en cualquier situación, nada podría mostrarle cuál de las dos situaciones es la real.»
Posteriormente sería Hilary Putnam, en su libro Reason, Truth, and History, quien generalizará este problema a cualquier ser humano:
«En lugar de tener sólo un cerebro en la cubeta, podemos imaginar que todos los seres humanos (o todos los seres con sensaciones) son cerebros en la cubeta (o sistemas nerviosos en la cubeta en el caso en el que seres con sólo sistemas nerviosos cuenten como seres con sensaciones) ¿Por supuesto, el científico malvado tendría que estar afuera, o no? tal vez no haya ningún científico maligno, tal vez (aunque parezca absurdo) el universo consista solamente de maquinaria automática atendiendo una cubeta llena de cerebros y de sistemas nerviosos. Ahora supongamos que esta maquinaria automática esta programada para darnos a todos una alucinación colectiva en lugar de un cierto número de alucinaciones aisladas. Así cuando me parece que le hablo a usted, a usted le parece estar oyendo mis palabras... Ahora quiero hacer una pregunta que parecerá muy tonta y obvia (al menos para algunas personas, incluyendo algunos filósofos muy sofisticados), pero que nos llevará a verdaderas profundidades filosóficas con cierta rapidez. Supongamos que toda esta historia fuera realmente verdadera, ¿podríamos, si fuéramos cerebros en la cubeta de este modo, decir o pensar que lo somos?»
Todo ello no hace que generarnos dudas sobre la existencia de lo real y sobre, si existe, a qué podríamos llamar real. Muchas han sido las respuestas a estas y otras cuestiones del mismo tipo. Veamos algunas de ellas.
II.- SOBRE LA NATURALEZA DE LA REALIDAD.
2.1.- REALISMO
A.- ESENCIALISMO PLATÓNICO
TEXTO I
“La razón no tiene más que un camino a seguir en sus indagaciones; mientras tengamos nuestro cuerpo, y nuestra alma esté sumida en esta corrupción, jamás poseeremos el objeto de nuestros deseos; es decir, la verdad. En efecto, el cuerpo nos pone mil obstáculos por la necesidad en que estamos de alimentarle, y con esto, y las enfermedades que sobrevienen, se turban nuestras indagaciones. Por otra parte, nos llena de amores, de deseos, de temores, de mil quimeras y de toda clase de necesidades; de manera que nada hay más cierto que lo que se dice ordinariamente: que el cuerpo nunca nos conduce a la sabiduría. Porque ¿de dónde nacen las guerras, las sediciones, los combates? Del cuerpo, con todas sus pasiones.
En efecto; todas las guerras no proceden sino del ansia de amontonar riquezas, y nos vemos obligados a amontonarlas a causa del cuerpo, para servir como esclavos a sus necesidades. He aquí por qué no tenemos tiempo para pensar en la filosofía; y el mayor de nuestros males consiste que en el acto de tener tiempo y ponernos a meditar, de repente interviene el cuerpo en nuestras indagaciones, nos embaraza, nos turba y no nos deja discernir la verdad.
Está demostrado que si queremos saber verdaderamente alguna cosa, es preciso que abandonemos el cuerpo, y que el alma sola examine los objetos que quiere conocer. Sólo entonces gozamos de la sabiduría, de que nos mostramos tan celosos; es decir, después de la muerte, y no durante la vida. La razón misma lo dicta : porque si es imposible conocer nada en su pureza mientras vivimos con el cuerpo, es preciso que suceda una de estas dos cosas: o que no se conozca nunca la verdad, o que se conozca después de la muerte, porque entonces el alma, libre de esta carga, se pertenecerá a sí misma; pero mientras estemos en esta vida no nos aproximaremos a la verdad sino en razón de nuestro alejamiento del cuerpo, renunciando a todo comercio con él y cediendo sólo a la necesidad.”
TEXTO II
El dualismo animista de Platón encuentra su fundamento en un dualismo ontológico. Dicho dualismo lo describe admirablemente el “mito de la caverna”.
"I. -Y a continuación -seguí- compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.
-Ya lo veo -dijo.
-Pues bien, contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
-Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños pioneros!
-Iguales que nosotros -dije-, porque, en primer lugar ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
-¡Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
-¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
-¿Qué otra cosa van a ver?
-Y, si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos? Forzosamente.
-¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
-No, ¡por Zeus! -dijo.
-Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
-Es enteramente forzoso -dijo.
-Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y si, conforme a naturaleza , les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
-Mucho más -dijo.
II. -Y, si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son realmente más claros que los que le muestran?
-Así es -dijo.
-Y, si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado y, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
-No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras, luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
-¿Cómo no?
-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
-Necesariamente -dijo.
-Y, después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían
-Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? Efectivamente.
-Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal » o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
-Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
-Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol?
-Ciertamente -dijo.
-Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
-Claro que sí-dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh, amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas, que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo."
Platón, República, libro VII
SÍMBOLOS DEL MITO DE LA CAVERNA Y SU INTERPRETACIÓN 
DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA
SÍMBOLOS DEL MITO
INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL
prisioneros
 el hombre en la medida en que vive inserto en el mundo sensible y sus valores
conocimiento de sí mismos como siendo meras sombras
identificación de la realidad humana con el cuerpo
liberación del prisionero
liberación del hombre y descubrimiento del mundo verdadero
(Mundo de las Ideas)
el cautivo pierde las cadenas, reconoce los objetos en la caverna, sube al mundo exterior y reconoce los objetos del mundo exterior
el filósofo libera moral e intelectualmente su alma de las limitaciones y ataduras del cuerpo y del mundo sensible y asciende al mundo de las Ideas; práctica de la dialéctica o filosofía
conocimiento de sí mismo en el mundo exterior
tras el ejercicio de la filosofía, identificación de la realidad humana con el alma
DIMENSIÓN ONTOLÓGICA Y EPISTEMOLÓGICA
SÍMBOLOS DEL MITO
INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL
TIPO DE REALIDAD
TIPO DE REALIDAD
TIPO DE SABER
MUNDO SUBTERRÁNEO
MUNDO QUE SE DA A LOS SENTIDOS (o mundo sensible)
OPINIÓN
las sombras en el fondo de la caverna
las sombras y los reflejos de los objetos
conjetura
los objetos de la caverna
los objetos naturales y artificiales
creencia
la luz del fuego
el sol
MUNDO EXTERIOR
MUNDO INTELIGIBLE O MUNDO DE LAS IDEAS
CIENCIA
las sombras y reflejos en el agua de las cosas exteriores
las ideas matemáticas
pensamiento discursivo
las cosas exteriores mismas y, por la noche, la luna y los objetos celestes
las Ideas superiores
inteligencia
el sol mismo
la Idea de Bien
conocimiento como subida al mundo exterior
conocimiento o ciencia estricta o filosofía como “ascensión al ser” (al mundo de las Ideas)
DIMENSIÓN MORAL Y POLÍTICA DEL MITO
SÍMBOLOS DEL MITO
INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL
necesidad en el proceso de liberación del prisionero (por eso Platón emplea con frecuencia expresiones del tipo “si le forzáramos”, “si a la fuerza se le arrastrara”)
  • el destino del hombre no es el mundo físico sino el mundo absoluto y divino de las Ideas, por lo que es necesaria la dialéctica o filosofía para el cumplimiento de dicho destino;
  • legitimidad del autoritarismo ilustrado platónico
el prisionero liberado baja de nuevo al mundo de la caverna
el filósofo no puede limitarse a la mera contemplación de las ideas; tiene la obligación moral de volver su mirada hacia el mundo y ayudar a la liberación de las demás personas
el prisionero liberado que es perseguido y asesinado por sus compañeros
  el proceso y muerte de Sócrates y de todos aquellos que insisten en mostrar la verdad a los hombres
comprensión del papel que tiene el sol en la vida, realidad y gobierno de las cosas
comprensión del papel que tiene la Idea del Bien como el principio que crea, da inteligibilidad a la realidad e ilumina la vida moral y política

B.- INTERACCIONISMO CARTESIANO
TEXTO I
“Tengo yo un cuerpo al que estoy estrechamente unido, sin embargo, puesto que por una parte una idea clara y distinta de mí mismo, según la cual soy algo que piensa y no extenso y, por otra parte, tengo una idea distinta del cuerpo según la cual éste es una cosa extensa, que no piensa, resulta cierto que yo, es decir, mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente distinta de mi cuerpo, pudiendo ser y existir sin el cuerpo... Me enseña la Naturaleza por medio de estos sentimientos de dolor, hambre, sed, etc., que no estoy metido en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino tan estrechamente unido y confundido y mezclado con él, que forma como un sólo todo con mi cuerpo. Pues si esto no fuera así, no sentiría yo dolor cuando mi cuerpo está herido, puesto que soy solamente una cosa que piensa; percibiría la herida por medio del entendimiento como un piloto percibe, por medio de la vista, lo que se rompe en el barco.”
                                               DESCARTES, RENÉ, Meditaciones Metafísicas, VI, Ed. Alfaguara.
TEXTO II
"Así, cuando el alma quiere acordarse de alguna cosa, esta voluntad hace que la glándula, inclinándose sucesivamente hacia diversos lugares, empuje a los espíritus hacia diversos lugares del cerebro, hasta que encuentren aquél en que estén las huellas que ha dejado el objeto del que se quiere acordar. Porque estas huellas no son otra cosa más que los poros del cerebro, por donde los espíritus han pasado a causa de la presencia de este objeto, y adquirieron por eso mayor facilidad que los otros para ser abiertos otra vez de la misma manera por los espíritus que tienen hacia ellos; de modo que estos espíritus, al encontrar estos poros, entran dentro con mayor facilidad que los otros, y excitan de este modo un movimiento peculiar de la glándula, el cual representa al alma el mismo objeto y le hace conocer que es aquél del cual quería acordarse."
                                                                DESCARTES, RENÉ., Las pasiones del alma, I. XLII.
TEXTO III
“El problema de si existen los estados físicos y mentales, de si interactúan o si se relacionan de otra manera se conoce como el problema del cuerpo y la mente o la mente y el cuerpo o como el problema psicofísico. Una de las soluciones concebibles de este problema es el interaccionismo: la teoría de que los estados mentales y físicos interactúan. Esto conduce más exactamente a describir el problema del cuerpo y de la mente como el problema del cerebro y la mente, ya que se aduce que la interacción se localiza en el cerebro... Considero que los problemas que nos ocupan se pueden clarificar considerablemente si introducimos una división tripartita. Primero, está el mundo físico - el universo de las entidades físicas que denominaré “Mundo 1”. En segundo lugar, está el mundo de los estados mentales, incluyendo entre ellos los estados de conciencia, las disposiciones psicológicas y los estados inconscientes: es lo que denominará “Mundo 2”. Pero hay también un tercer mundo, el mundo de los contenidos del pensamiento y, ciertamente, de los productos de la mente humana; a esto lo denominaré “Mundo 3”.
Karl Popper
TEXTO IV
“¿Puede una máquina tener pensamientos conscientes en el mismo preciso sentido en que los tenemos Usted y yo? si entendemos por máquina un sistema material capaz de desempeñar ciertas funciones, resulta que los humanos somos máquinas de una clase biológica especial y, como los humanos piensan, es evidentemente cierto que hay máquinas capaces de pensar. Y quien sabe si será posible producir máquinas pensantes que se valgan de materiales totalmente distintos, máquinas que utilicen -es un decir- microcircuitos de silicio o válvulas termoiónicas. Tal vez se demuestre que ello es imposible, pero ciertamente eso es, hoy por hoy, cosa que no sabemos.
        Sin embargo en los últimos decenios, la cuestión de si las máquinas podrían pensar ha recibido una interpretación enteramente distinta. La cuestión planteada en su lugar es: ¿Podría una máquina pensar justamente en virtud de que ejecuta un programa informático? ¿Es el programa, en sí mismo, constitutivo de pensamiento? Se trata de una cuestión completamente diferente, porque no se ocupa de propiedades físicas, causales, de sistemas materiales, sino que atañe por el contrario a las propiedades abstractas, computacionales, de programas informáticos formales que podrían realizarse en cualquier clase de sustancia, sin otra condición que la de que ésta sea capaz de ejecutar el programa. No son pocos los investigadores en Inteligencia Artificial convencidos de que esta sea capaz de ejecutar el programa. No son pocos los investigadores en Inteligencia Artificial convencidos de que esta segunda pregunta tiene respuesta afirmativa.”
SEARLE, J., ¿Es la mente un programa informático? en Investigación y ciencia, 162, 1990, p. 10.
C.- EPIFENOMENALISMO
TEXTO I
"La tesis desarrollada en este capítulo es...: el encéfalo del hombre que se sabe (a sí mismo) contiene, en la organización anatómica de su cortex, representaciones del mundo que le rodea, y es igualmente capaz de construirlas y de utilizarlas en sus cálculos.... Éstos encadenamientos y ajustes entre las neuronas, estas sutiles telas de araña funcionan como un todo. ¿Debemos decir que la conciencia emerge de ese todo? Sí, si se toma la palabra emerger al pie de la letra, como cuando se dice que un iceberg emerge del agua. Pero no nos basta decir que la conciencia es ese sistema de regulaciones en funcionamiento".
                                                                                   CHANGEAUX., El hombre neuronal, 1.983.
D.- OBJECCIONES A LAS POSTURAS DUALISTAS
                  El principal problema que presentan todas las teorías dualistas consiste en explicar cómo es posible  que dos realidades tan distintas y hasta opuestas puedan interactuar entre sí, es decir, ¿cómo es posible que acontecimientos físicos caracterizados por su espacialidad puedan originar acontecimientos mentales o psíquicos caracterizados por su inespacialidad y viceversa? Incluso aunque si, como los epifenomenalistas, sólo admitiéramos la influencia de lo físico sobre lo psíquico, ¿Cómo podríamos explicar la situación del mundo actual sin la existencia e influencia de los fenómenos mentales?
                  Además de estas objeciones que son las más importantes, es posible enumerar también otras críticas que nos impedirían la aceptación de las hipótesis de los dualistas. Veamos las principales:
➊.- Sabemos que tanto algunas habilidades como algunos desórdenes mentales son hereditarios. ¿Significa esto que lo mental (inmaterial) se transmite por vía genética (material)? La neuroquímica y la farmacología nos enseñan que muchas sustancias químicas afectan a la vida mental ¿Cómo es posible si pertenecen a distintos planos de realidad?
➋.- Los dualismos, al negar el carácter material de los fenómenos mentales, imposibilitan que éstos sean abordados desde una perspectiva científica.
➌.- El resultado final de las propuestas de los dualistas es que no es posible definir lo mental de manera satisfactoria ni describir en términos adecuados la posible relación de las dos realidades supuestas.
E.- MONISMOS MATERIALISTAS.
TEXTO I
“El hombre es uno con la naturaleza. ¿Cómo sería posible que todo pudiera describirse en términos físicos excepto una sola coas, una parte de la realidad humana, lo mental?”.
David Armstrong, Una Teoría materialista de la mente
TEXTO II
"La tesis de la identidad que defiendo afirma que los estados de experiencia directa que los seres humanos experimentan ...  son idénticos con ciertos aspectos,..., de los procesos neuronales de su sistema nervioso".
FEIGL, H. The "mental" and the "physical", 1.967.
TEXTO III
“Cuando la neurociencia haya alcanzado un nivel de desarrollo en el que la pobreza de nuestras concepciones actuales resulte evidente para todo el mundo, y se establezca la superioridad del nuevo marco de referencia, entonces seremos capaces finalmente de emprender la tarea de volver a pensar nuestros estados y actividades internos dentro de un marco conceptual verdaderamente adecuado. Las explicaciones que nos demos recíprocamente de nuestras conductas tendrán que recurrir a elementos tales como los estados neurofarmacológicos, la actividad nerviosa en zonas anatómicas especializadas y cualquier otro tipo de estados que la nueva teoría juzgue pertinentes, también se transformará la introspección personal y tal vez llegue a adquirir un mayor nivel de profundidad en virtud del marco más preciso en el que tendrá que trabajar... del mismo modo en que la percepción del astrónomo del cielo nocturno se ve muy favorecida por el conocimiento detallado que posee de la moderna teoría astronómica. No se debe minimizar la magnitud de la revolución conceptual que aquí se señala: podría ser monumental... Si cada uno de nosotros poseyera un conocimiento neuro-científico de las variedades y causas de las enfermedades mentales, de los factores que intervienen en el aprendizaje, las bases neurológicas de las emociones, la inteligencia y la socialización entonces la totalidad de la desdicha humana podría disminuir mucho”.
                                                   CHURCHLAND, P. M.: Materia y conciencia, 1.992, pp. 78 - 79.
MATERIALISMO MECANICISTA
“El mundo [...] el universo, es decir, toda la masa de cosas existentes, es corpóreo, es decir, tiene cuerpo; y tiene las dimensiones de la magnitud, a saber: longitud, anchura y profundidad. Igualmente, cada parte del cuerpo es del mismo modo cuerpo y tiene esas mismas dimensiones; y, en consecuencia, cada parte del universo es cuerpo, y lo que no es cuerpo no forma parte del universo. Y puesto que el universo es todo, aquello que no forma parte de él es nada y, en consecuencia, [no existe en] ninguna parte.”
______________________________________________
HOBBES, THOMAS., Leviatán, cap. 46 ( Editora Nacional, Madrid 1979, p. 707).
2.2.- IDEALISMO
I.- EL IDEALISMO SUBJETIVO DE BERKELEY. TEXTO I.
“Que ni nuestros pensamientos, ni las pasiones, ni las ideas formadas por la imaginación pueden existir sin la mente, es lo que todos admiten.
 Y, a mi parecer, no es menos evidente que las varias sensaciones o ideas impresas, por complejas y múltiples que sean las combinaciones en que se presenten (es decir, cualesquiera que sean los objetos que así formen), no pueden tener existencia si no es en una mente que las perciba. Estimo que puede obtenerse un conocimiento intuitivo de esto por cualquiera que observe lo que significa el término existir cuando se aplica a cosas materiales. Así por ejemplo, esta mesa en que escribo, digo que existe, esto es, que la veo y la siento: y si yo estuviera fuera de mi estudio, diría también que ella existía, significando con ello que, si yo estuviera en mi estudio, podría percibirla de nuevo, o que otra mente que estuviera allí presente la podría percibir realmente.
 Cuando digo que había un olor, quiero decir que fue olido; si hablo de un sonido, significo que fue oído; si de un color o de una figura determinada, no quiero decir otra cosa sino que fueron percibidos por la vista o el tacto.
 Es lo único que permiten entender ésas o parecidas expresiones. Porque es incomprensible la afirmación de la existencia absoluta de los seres que no piensan, prescindiendo totalmente de que puedan ser percibidos. Su existir consiste en esto, en que se los perciba; y no se los concibe en modo alguno fuera de la mente o ser pensante que pueda tener percepción de los mismos.”
__________________________________________________
BERKELEY, GEORGE., Principios del conocimiento humano, Introducción, III (Orbis, Barcelona 1985, p. 42.)
II.- IDEALISMO TRANSCENDENTAL DE INMANUEL KANT.
 “En la estética trascendental hemos demostrado suficientemente que todo cuanto intuimos en el espacio o en el tiempo, esto es, todos los objetos de la experiencia que nos es posible, no son otra cosa que fenómenos, es decir, simples representaciones que, tal como son representadas, como seres extensos o como seres de cambios, no poseen existencia propia, independientemente de nuestros pensamientos. Esta doctrina es lo que llamo idealismo trascendental.”
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                                   KANT, INMANUEL., Crítica de la razón pura, Dialéctica trasc., libro segundo, cap. 2, sec. 6, B 519  (Alfaguara, Madrid 1988, 6ª ed., p. 437).
III.- IDEALISMO ABSOLUTO. IDEALISMO DIALECTICO DE G.W. HEGEL.
“Lo verdadero es el todo. Pero el todo es solamente la esencia que se completa mediante su desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es esencialmente resultado, que sólo al final es lo que es en verdad, y en ello estriba precisamente su naturaleza, que es la de ser real, sujeto o devenir de sí mismo. [...]
Lo real es lo mismo que su concepto simplemente porque lo inmediato, en cuanto fin, lleva en sí el sí mismo o la realidad pura. El fin ejecutado o lo real existente es movimiento y devenir desplegado; ahora bien, esta inquietud es precisamente el sí mismo, [...] porque es el resultado, lo que ha retornado a sí, pero lo que ha retornado a sí es cabalmente el sí mismo y el sí mismo es la igualdad y la simplicidad referida a sí misma. [...]
El que lo verdadero sólo es real como sistema o el que la sustancia es esencialmente sujeto se expresa en la representación que enuncia lo absoluto como espíritu, el concepto más elevado de todos y que pertenece a la época moderna y a su religión. Sólo lo espiritual es lo real; es la esencia o el ser en sí, lo que se mantiene y lo determinado -el ser otro y el ser para sí- [...]. Pero este ser en y para sí [...] es la sustancia espiritual.”
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HEGEL, G. W., Fenomenología del espíritu, Prólogo, FCE, México 1971, p. 16-19.
2.3.- POSICIONES INTERMEDIAS
A.- FUNCIONALISMO
TEXTO
“En los últimos quince años han surgido, a partir de la reflexión filosófica sobre los  avances en Inteligencia aritificial, en Teoría de computadores, en Lingüística, Cibernética y Psicología, una filosofía de la mente llamada funcionalismo, que no es ni dualista ni materialista. Todos estos campos, a los que se designa colectivamente como ciencias cognitivas, tienen en común un cierto nivel de abstracción y una cierta relación con sistemas que procesan información. El funcionalismo, que pretende ofrecer una explicación filosófica de ese nivel de abstracción, admite la posibilidad de que sistemas tan diversos como seres humanos, máquinas, computadoras y espíritus incorpóreos, puedan tener todos ellos estados mentales. Para la concepción funcionalista, la psicología de un sistema no depende del barro del que está hecho (células vivas, elementos metálicos o energía espiritual), sino de cómo está estructurado y organizado ese material.”
                                                             FODOR, J., Investigación y ciencia, Marzo, 1.981, p. 62.
B.- EMERGENTISMO.
TEXTO
“Veo el cerebro humano como un órgano como cualquier otro, como un sistema biológico, su rasgo especial, el rasgo en el que difiere notablemente de otros órganos biológicos, es su capacidad de producir y mantener toda la enorme variedad de nuestra vida consciente. Por conciencia no entiendo la pasividad subjetiva de la tradición cartesiana, sino todas las formas de nuestra vida consciente -desde luchar, huir, comer, fornicar, a conducir coches, escribir libros o rascarnos. Todos los procesos en los que pensamos como especialmente mentales -la percepción, el aprendizaje, la inferencia, la toma de decisiones, la resolución de problemas, las emociones, etc. - están crucialmente relacionadas, de una manera u otra, con la conciencia. Además, todos esos grandes rasgos que los filósofos han pensado que son especiales de la mente, dependen de forma singular de la conciencia: la subjetividad, la intencionalidad, la racionalidad, el libre albedrío (si es que hay tal cosa) y la causación mental. El olvidarse de la conciencia es lo que da cuenta, más que cualquier otra cosa, de la ausencia de frutos y la esterilidad de la psicología, la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva.”
                                                   SEARLE, J. R., El redescubrimiento de la mente, 1.996, p. 231.
TEXTO
"Presento un manojo de ideas que en su conjunto componen un principio organizador o paradigma para entender la función cerebral. Se basa en el conocimiento adquirido mediante la experimentación y en la teoría evolucionista y su principio jerárquico, e incluye la concepción del cerebro como una máquina informadora y procesadora. Suele pensarse que los aspectos más sutiles y complejos de la conducta son iniciados y controlados por niveles superiores del neuroeje; especialmente la percepción, el recuerdo, el pensamiento, el cálculo, la forja de planes para la acción presente y la conciencia en sí. Yo los considero dependientes de la acción conjunta de amplias poblaciones de neuronas del cerebro anterior, organizadas en sistemas complejos y, en consecuencia, producidos por éstos;... Tal principio coincide exactamente con la doctrina de la identidad psiconeuronal y se opone abiertamente al dualismo cartesiano, así en su versión original como en sus formulaciones más recientes".
MOUNTCASTLE., El diligente cerebro, 1.978

martes, 11 de marzo de 2014

DE SOCRATES A LOS SISTEMAS EXPERTOS: Los límites y peligros de la racionalidad calculante


HUBERT L. DREYFUS STUART E. DREYFUS∗
DE SOCRATES A LOS SISTEMAS EXPERTOS: Los límites y peligros de la racionalidad calculante.

En 1947 Alan M. Turing predijo que habrían computadoras inteligentes hacia fines de siglo. Ahora, con el milenio consumado, es tiempo de evaluar retrospectivamente el intento de programar computadoras para ser inteligentes como HAL, en la película 2001, Odisea en el espacio.

El primer intento de capacitar a las computadoras para exhibir inteligencia general empezó en los años cincuenta y fracasó en los setenta, puesto que la inteligencia general requiere del sentido común que resultó no ser un tipo de conocimiento teorético sino una modalidad de saber-hacer (know-how).

Dado este impase, resultó razonable que los investigadores regresaran a dominios aislados de habilidades –aislados de la intuición cotidiana propia del sentido común– y que por lo menos trataran de desarrollar teorías de aquellos dominios aislados, como el diagnóstico de enfermedades a través de análisis espectrográficos.

Así, en los ochentas, a partir del campo frustrante de la inteligencia artificial general, emergió un nuevo campo titulado ingeniería del conocimiento, el que –limitando sus metas– aplicó la investigación en inteligencia artificial (IA) de modos que efectivamente funcionaban en el mundo real. El resultado fue el así denominado sistema experto, promovido entusiastamente en el libro de Edward Feigenbaum, La quinta generación: inteligencia artificial y el reto de Japón al mundo1 (1983): “Las máquinas tendrán poder de razonamiento: generarán automáticamente vastas cantidades de conocimiento para servir cualquier propósito humano, desde el diagnóstico médico al diseño de productos, desde decisiones administrativas a la educación”.

Lo que los ingenieros del conocimiento pretenden haber descubierto es que en áreas que se hallan cercenadas del sentido común cotidiano, todo lo que necesita saber una máquina, con el objeto de comportarse como un perito (expert), es un conocimiento especializado de dos tipos: “Los hechos del dominio –el conocimiento ampliamente compartido (...) que está escrito en textos y revistas del campo [y el] conocimiento heurístico, que es el conocimiento de una buena práctica y un buen juicio en un campo”.

Usando ambos tipos de conocimiento, Feigenbaum desarrolló un programa llamado DENDRAL. Tomó datos generados por espectrógrafo de masa y dedujo de estos datos la estructura molecular del complejo que estaba siendo analizado. Otro programa, MYCIN, tomó los resultados de las pruebas sanguíneas tales como el número de células rojas, células blancas, azúcar en la sangre, etc. y produjo un diagnóstico que responsabilizó a una enfermedad sanguínea de esta condición. Dio incluso un estimado de confiabilidad de su

∗ Profesores Universidad de Berkeley, CA Estados Unidos de América

1 The fifth generation: artificial intelligence and Japan’s computer to the world (1983).
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buen diagnóstico. En sus áreas limitadas, dichos programas tuvieron rendimientos impresionantes. Parecen confirmar la observación de Leibniz, el abuelo de los sistemas expertos, que: “(L)as observaciones y desarrollos de habilidades más importantes en toda suerte de oficios y profesiones todavía no están escritos. Este hecho está probado por experiencia cuando, pasando de la teoría a la práctica, puesto que fundamentalmente es sólo otra teoría más compleja y particular”.

Y, en efecto, ¿acaso el éxito de sistemas expertos no es precisamente la que cualquiera esperaría? Si acordamos con Feigenbaum que: “casi todo el pensamiento realizado por profesionales se hace a través de razonamientos (...)”, podemos ver que, una vez que las computadoras son usadas para razonar y no sólamente para computar, debieran ser tan buenas o mejores que nosotros siguiendo reglas para deducir conclusiones de una gama de hechos. De este modo, debiera esperarse que si las reglas que un experto ha adquirido a lo largo de años de experiencia pudieran ser extraídas y programadas, el programa resultante exhibiría pericia (expertise). Nuevamente Feigenbaum lo expresa muy claramente: “(L)os asuntos que separan a los expertos de los principiantes son simbólicos, inferenciables y enraizados en un conocimiento experiencial (experiential). (...) Los peritos (experts) construyen un repertorio de reglas prácticas, o ‘heurísticas’, de trabajo que, combinadas con el conocimiento textual, los convierte en practicantes peritos (experts practitioners). Así, puesto que cada experto ya tiene un repertorio de reglas en mente, todo lo que necesite hacer aquél que construye el sistema experto es obtener reglas de peritos y programarlas en una computadora”.

Esta visión no es nueva. De hecho, se origina en los inicios de la cultura occidental cuando el primer filósofo, Sócrates, caminaba por Atenas buscando expertos con el objeto de delinear y probar sus reglas. En uno de sus diálogos más tempranos, el Eutifrón, Platón nos relata sobre uno de esos encuentros entre Sócrates y Eutifrón, un profeta religioso y, por ende, un experto en comportamiento piadoso. Sócrates pregunta a Eutrifrón que le responda cómo reconocer la piedad: “Quiero saber qué es característico de la piedad (...) para usarla como un modelo según el cual juzgar tus acciones y aquellos de otros hombres”. Pero en lugar de revelar la heurística que le permite reconocer la piedad, Eutifrón hace exactamente lo que todo experto hace cuando se halla arrinconado por Sócrates. Le da ejemplos a partir de su campo de destreza, en este caso, situaciones míticas en el pasado en las que hombres y dioses han hecho cosas que todos consideran piadosas. Sócrates se irrita y pide entonces a Eutifrón que le diga las reglas para reconocer estos casos como ejemplos de piedad. Pero, aunque Eutifrón asevera que él sabe cómo diferenciar los actos piadosos de lo impiadosos, él no puede enunciar las reglas que generan sus juicios. Sócrates se enfrentó al mismo problema con los artesanos, poetas, e incluso hombres de estado. Ellos tampoco podían articular los principios que sustentaban su pericia. Sócrates por ende concluyó que ninguno de estos peritos sabía nada, y que él mismo tampoco sabía nada.

Eso pudo muy bien haber sido el fin de la filosofía occidental, pero Platón admiraba a Sócrates y vio su problema. De modo tal que desarrolló una explicación sobre la causa de la dificultad. Platón decía que los peritos (experts), al menos en áreas que involucran conocimiento no-empírico, tales como la moral y las matemáticas, habían aprendido en otra vida los principios involucrados, pero los habían olvidado. El papel del filósofo era ayudar a tales peritos morales y matemáticos a recordar los principios a partir de los cuales ellos actuaban. Ingenieros del conocimiento dirían hoy que las reglas que los peritos –incluso peritos en dominios empíricos– han sido colocadas en una parte de sus computadoras mentales desde donde trabajan automáticamente. Feigenbaum dice: “Cuando aprendimos cómo atar nuestros zapatos, tuvimos que fijarnos atentamente en los pasos involucrados (...) Ahora que hemos atado muchos zapatos a lo largo de nuestra vida, ese conocimiento está compilado para usar en este caso el término computacional; ya no requiere nuestra atención consciente”. Según este punto de vista platónico, las reglas funcionan en la mente del perito, sea éste consciente de ellas o no.

¿De qué otra manera podría darse una explicación del hecho de que el perito todavía puede realizar la tarea? Después de todo, todavía podemos atar nuestros zapatos, aún cuando no podemos decir cómo lo hacemos. Así, nada ha cambiado. Sólo que ahora, 2400 años más tarde, gracias a Feigenbaum y sus colegas, disponemos de un nuevo nombre para lo que Sócrates y Platón estaban haciendo: investigación en adquisición de conocimientos.

Pero aunque filósofos e ingenieros del conocimiento se han convencido que la pericia (expertise) está basada en la aplicación de una heurística sofisticada a masas de hechos, hay pocas reglas disponibles. Como explica Feigenbaum: “(E)l conocimiento de un perito frecuentemente es incompleto o mal especificado, puesto que el perito mismo no siempre sabe exactamente qué es lo que conoce acerca de su dominio”. En efecto, cuando Feigenbaum le sugiere al perito qué reglas éste parece estar usando, él obtiene una respuesta parecida a la de Eutifrón. “Es verdad, pero si usted ve suficientes pacientes/rocas/diseños de chips/lecturas de instrumentos, ve que no es verdad después de todo”, y Feigenbaum comenta con fastidio socrático: “Llegados aquí, el conocimiento amenaza convertirse en diez mil cosas especiales”.

Hay otros indicios de problemas. Los investigadores intentaron producir peritos artificiales programando la computadora para que siga reglas usadas por maestros en diversos campos. Sin embargo, aunque las computadoras son más veloces y más precisas que las personas al aplicar reglas, quedó fuera de alcance el rendimiento (performance) a nivel maestro. En todas las áreas en las que existen peritos con años de experiencia, la computadora podía funcionar mejor que el principiante, y aún exhibir competencia utilizable, pero no podía rivalizar con aquellos mismos peritos cuyos hechos y supuesta heurística estaba procesando con increíble velocidad y precisión sin yerros.

De cara a este impasse, a pesar de la autoridad e influencia de Platón y de 2400 años de filosofía, debemos echar una mirada fresca a lo que es una habilidad y lo que requiere el perito (expert) cuando alcanza la pericia(expertise). Debemos estar preparados para abandonar el punto de vista tradicional que se extendió desde Platón hasta Leibniz, Piaget y Chomsky, según el cual el principiante comienza con casos específicos y, a medida que se vuelve diestro (proficient), abstrae e interioriza cada vez más reglas heurísticas sofisticadas. Podría justamente ser que la adquisición de habilidades se mueve en dirección contraria: de reglas abstractas a casos particulares. Puesto que todos somos peritos en muchas áreas y tenemos los datos necesarios, echemos una mirada.

Muchas de nuestras habilidades han sido adquiridas en una edad temprana por ensayo y error o por imitación, pero para hacer lo más clara posible la fenomenología del comportamiento hábil, veamos cómo, en tanto adultos, aprendimos nuevas habilidades mediante instrucción.

Estadio 1: Novicio.

• Normalmente, el proceso de instrucción comienza cuando el instructor descompone el

ambiente en rasgos libres de contexto que el principiante puede reconocer sin experiencia
previa en el dominio de la tarea. Al principiante se le dan entonces reglas para determinar acciones sobre la base de dichos rasgos, como una computadora al seguir el programa.

• Con el objeto de ilustrar, consideramos dos variaciones: una habilidad corporal o motora y una habilidad intelectual. El aprendiz conductor de automóvil aprende a reconocer ciertos rasgos libres de interpretación como la velocidad (indicada en el velocímetro) y se le dan reglas tales como cambiar a segunda cuando la aguja del velocímetro señala diez millas por hora.

• El jugador de ajedrez novicio aprende el valor numérico para cada tipo de pieza, independientemente de su posición, y la regla: “Siempre cambia (exchange) si el valor total de las piezas capturadas excede el valor de las piezas perdidas”. El jugador también aprende a buscar el control del centro cuando no pueden hallarse intercambios ventajosos, y se le da una regla que define los cuadrados centrales y una regla para calcular la extensión del control.

Estadio 2: Principiante avanzado.

• A medida que el novicio gana experiencia efectiva lidiando (coping) con situaciones reales, empieza a notar o le señala un instructor, ejemplos conspicuos de aspectos adicionales significativos de la situación. Luego de ver un número suficiente de ejemplos, el estudiante aprende a reconocer estos nuevos aspectos. Máximas de instrucción pueden ahora referirse a estos aspectos situacionales nuevos, así como a rasgos no-situacionales objetivamente definidos y reconocibles por el novicio inexperimentado.

• El conductor principiante avanzado –al emplear en sus reglas para el cambio de embrague sonidos (situacionales) de motor así como velocidad (no-situacional), aprende la máxima: aumenta el cambio cuando el motor suene como si estuviese corriendo y bájalo cuando suene como si estuviese forzado. Sonidos de máquina no pueden capturarse adecuadamente con palabras, de modo que palabras no pueden sustituir unos cuantos ejemplos selectos al aprender dichas distinciones.

• Con la experiencia, el principiante de ajedrez aprende a reconocer dichos aspectos situacionales de posiciones, tales como el flanco debilitado de un rey o una fuerte estructura de peones, a pesar de la carencia de una definición precisa y a la ausencia de situaciones. El jugador puede entonces seguir máximas tales como: ataca al flanco debilitado de un rey.

Estadio 3: Competencia.

• Con más experiencia, se vuelve sobrecogedor el número de elementos potencialmente relevantes que el aprendiz es capaz de reconocer. Llegados aquí, puesto que falta un sentido de lo que es relevante en cualquier situación particular, el rendimiento (performace) se vuelve enervante y agotador, y el estudiante puede preguntarse cómo alguien puede alguna vez dominar una habilidad.

• Para lidiar con esta sobrecarga y lograr competencia la gente aprende, mediante instrucción o experiencia, a delinear un plan o elegir una perspectiva. La perspectiva así determina qué elementos de la situación deberían ser tratados como relevantes y cuáles pueden ignorarse. Al restringir la atención a sólo unos cuantos rasgos y aspectos posiblemente relevantes de un vasto número, la mencionada elección de una perspectiva facilita el tomar una decisión.

• El ejecutor (performer) competente busca entonces nuevas reglas y procedimientos de razonamiento para decidirse por un plan o perspectiva. Pero tales reglas no son fácilmente adquiribles como son las reglas y máximas que se entregan a principiantes. Hay simplemente demasiadas situaciones que difieren entre sí de modos sutiles, matizados. De hecho, hay más que aquellas que pueden ser nombradas o definidas con precisión, de tal modo que nadie puede preparar para el aprendiz una lista de lo que ha de hacerse en cada situación posible. Los ejecutores (performers) competentes, por consiguiente, deben decidir por sí mismos en cada situación qué plan elegir y cuándo elegirlo sin estar seguro que será apropiado en aquella situación particular. El afrontar (coping) atemoriza más que agota. Antes de este estadio, si las reglas aprendidas no funcionaban, el ejecutor (performer) podía racionalizar que a él no se le habían entregado reglas adecuadas en lugar de sentir remordimiento debido a su error. Ahora, por el contrario, el aprendiz se siente responsable de los desastres. Por supuesto, frecuentemente en este estadio, las cosas funcionan bien, y el ejecutor competente experimenta una suerte de exultación desconocida para el principiante. Por ende, los aprendices se encuentran en una montaña rusa emocional.

• Un conductor competente que abandona la autopista en una rampa curva, luego de tomar en consideración la velocidad, las condiciones de la superficie, el carácter crítico del tiempo, etc., puede decidir que está avanzando demasiado rápido. En ese momento tiene que decidir si soltar el acelerador, retirar su pie enteramente, o pisar el freno y el momento preciso en que ha de hacerlo. Se verá aliviado si logra pasar la curva sin que le toquen la bocina y sacudido, si empieza a patinar.
• El jugador de ajedrez clase A, clasificado aquí como competente, puede decir –luego de estudiar una posición– que su oponente ha debilitado las defensas de su rey de tal suerte que un ataque contra el rey es una meta viable. Si elige atacar, puede ignorar rasgos que implican debilidades en su propia posición creadas por dicho ataque, así como la pérdida de piezas no esenciales para el mismo. Las piezas que defienden al rey enemigo sobresalen y su eliminación es todo lo que interesa. Planes exitosos inducen euforia, mientras que los errores se sienten en la boca del estómago.
• A medida que el ejecutor competente se involucra emocionalmente de modo creciente en sus tareas, se le dificulta también crecientemente la capacidad de retroceder y adoptar la posición distante del principiante. Mientras que podía parecer que este involucramiento interfiere con el examen distante de reglas y que se inhibe así adicionalmente el desarrollo de habilidades, de hecho parece que lo opuesto es justamente el caso. Como pronto veremos, si la posición de distante obediencia a reglas –propia del novicio y del principiante avanzado– se ve reemplazada por involucramiento, uno está preparado para ulteriores avances. Mientras tanto, la resistencia a aceptar riesgos y responsabilidades puede conducir al estancamiento y, en última instancia, al tedio y a la regresión2.

Estadio 4: Diestro (Proficient).

• Si los acontecimientos se experimentan con involucramiento, a medida que el aprendiz

practica su habilidad las experiencias positivas y negativas resultantes fortalecerán
2 Trabajo Patricia Bennerís.
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respuestas exitosas e inhibirán las no exitosas. La teoría de habilidades del ejecutor (performer), tal como se halla representada por reglas y principios, se verá gradualmente reemplazada por discriminaciones situacionales acompañadas de respuestas asociadas. La destreza (proficiency) parece desarrollarse si, y sólo si, la experiencia es asimilada de este modo no teorético y si el comportamiento intuitivo reemplaza a las respuestas razonadas.
• A medida que el cerebro del ejecutor adquiere la habilidad de discriminar entre una variedad de situaciones, cada una de las cuales es abordada con preocupación e involucramiento, brotan en la mente planes apropiados y sobresalen como importantes ciertos aspectos de la situación, sin que el aprendiz tome distancia y elija aquellos planes o decida adaptar tal perspectiva. La acción se vuelve más fácil y menos tensa a medida que el aprendiz simplemente ve lo que necesita ser logrado en lugar de decidir mediante un procedimiento calculante, entre diversas alternativas posibles, cuáles deberían ser seleccionadas. Cuando la meta es simplemente obvia, hay menos dudad respecto del carácter apropiado de lo que uno está tratando de lograr, que cuando uno es ganador de una competencia compleja. En efecto, no puede haber duda en el momento de la respuesta intuitiva involucrada, ya que la duda sobreviene sólo en la evaluación distante. Recordemos que el ejecutor diestro (proficient performer), experimentado e involucrado, ve metas y aspectos que destacan, pero no qué hacer para lograr dichas metas. Eso es inevitable ya que hay menos modos de ver lo que sucede que modos de responder. En consecuencia, luego de ver las metas y los rasgos relevantes de la situación, el ejecutor diestro (proficient performer) debe decidir qué hacer. Para decidirse, vuelve a caer en un seguimiento distante de reglas.
• El conductor diestro (proficient driver) que se aproxima a una curva en un día lluvioso, puede sentir en sus pantalones que va peligrosamente rápido. Debe entonces decidir si aplicar los frenos o meramente reducir una cantidad dada de presión sobre el acelerador. Puede perder tiempo valioso mientras calcula una decisión, pero el conductor diestro con seguridad tiene mayor probabilidad de abordar exitosamente la curva que el conductor competente que emplea tiempo adicional considerando la velocidad, el ángulo de la pista y las fuerzas gravitacionales percibidas, con el objeto de decidir si la velocidad del auto es excesiva.
• El jugador diestro (proficient) de ajedrez, al que se clasifica como maestro, puede reconocer casi inmediatamente un amplio repertorio de tipos de posiciones. Enseguida, delibera para determinar qué movida puede lograr mejor su meta. Por ejemplo, puede saber qué debe atacar, pero debe calcular cómo hacerlo mejor.
Estadio 5: Experto.
• El ejecutor diestro (proficient performer), inmerso en el mundo de su actividad habilidosa (skillful), ve lo que debe llevarse a cabo, pero debe decidir cómo hacerlo. El perito (expert) no sólamente ve lo que necesita ser logrado; gracias a un vasto repertorio de discriminaciones situacionales, ve cómo lograr su meta. La habilidad de hacer discriminaciones más sutiles y refinadas es lo que distingue al perito (expert) del ejecutor diestro. El perito ha aprendido a distinguir entre varias situaciones –que el ejecutor diestro considera similares–, entre aquellas situaciones que requieren una acción y aquellas que requieren otra. Esto es, con suficiente experiencia en una variedad de situaciones, todas vistas desde la misma perspectiva pero requiriendo decisiones tácticas diferentes, el cerebro del ejecutor perito (expert performer) descompone gradualmente esta clase de situaciones en
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subclases, cada una de las cuales comparten la misma acción. Esto posibilita la respuesta inmediata, situacional e intuitiva, que caracteriza a la pericia (expertise).
• El jugador de ajedrez perito, clasificado como un maestro o un gran maestro internacional, experimenta un sentido imperativo de la cuestión y de la mejor movida. Excelentes jugadores de ajedrez pueden jugar a ritmo de 5 o 10 segundo por movida, y aún más rápidamente, sin ninguna degradación seria en su rendimiento (performance). A esta velocidad, deben depender casi enteramente de la intuición y apenas del análisis y comparación de alternativas.
Hace algunos años, mi hermano Stuart llevó a cabo un experimento en el cual se le solicitó a un maestro internacional, Julio Kaplan, que sumara, lo más rápidamente que le fuera posible, números que se le presentaban audiblemente aproximadamente a un número por segundo, mientras que, al mismo tiempo, jugaba ajedrez contra un jugador de nivel de maestro aunque ligeramente más débil, a cinco segundo por movida. Aunque su mente analítica se hallaba enteramente ocupada sumando números, Kaplan se defendió bien del maestro en una serie de partidas. Aunque privado del tiempo necesario para ver problemas o construir planes, Kaplan todavía produjo un juego fluido y coordinado.
El rendimiento de Kaplan parece aveces menos asombroso cuando nos percatamos que una posición de ajedrez es tan significativa, interesante e importante para un jugador de ajedrez profesional, como una cara para un político profesional en la cola de una recepción. Casi cualquiera puede sumar números y simultáneamente reconocer y responder a caras, aún cuando ninguna cara coincidirá jamás exactamente con la misma cara vista previamente. Los políticos pueden reconocer miles de caras, así como Julio Kaplan puede reconocer miles de posiciones de ajedrez similares a otras con las que se ha topado previamente. El número de clases de situaciones discriminables, construidas sobre la base de la experiencia, debe ser inmenso. Se ha estimado que un jugador maestro de ajedrez puede distinguir aproximadamente 50000 tipos de posiciones.
Probablemente conducir involucra la habilidad de discriminar un número similar de situaciones típicas. El conductor perito no sólo siente cuándo se requiere bajar la velocidad en una rampa de salida; simplemente realiza la acción apropiada. Lo que ha de hacerse, ha de hacerse.
Podemos ver ahora que un aprendiz calcula usando reglas y hechos, del mismo modo que una computadora programada heurísticamente, pero que, con gran talento y gran dosis de experiencia involucrada, el aprendiz evoluciona en un perito (expert) que ve intuitivamente qué debe hacer sin recurrir a reglas. La tradición ha dado una descripción exacta del aprendiz y del perito ante una situación no familiar, pero el perito normalmente no calcula. No resuelve problemas. Ni siquiera piensa. Simplemente hace lo que normalmente funciona y, por supuesto, funciona normalmente.
La descripción de la adquisición de habilidades que he presentado nos permite comprender por qué los ingenieros del conocimiento como Sócrates hasta Feigenbaum han tenido tantos problemas en lograr que el perito articule las reglas que está usando. ¡El perito simplemente no sigue regla alguna! Está diciendo precisamente lo que Sócrates y Feigenbaum temían que estuviese haciendo –discriminando miles de casos especiales.
Esto implica a su vez por qué los sistemas expertos jamás son tan buenos como los peritos. Si uno le pide a las reglas que está usando, se le estará en efecto obligando al perito a retroceder al nivel de principiante y plantear las reglas que aprendió en la escuela. En consecuencia, en lugar de usar reglas que él ya no recuerda, como suponen los ingenieros
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del conocimiento, al perito se le obliga a recordar reglas que ya no usa. Si se programan estas reglas en una computadora y su habilidad para almacenar y acceder a velocidad y la precisión de la computadora y su habilidad para almacenar y acceder a millones de datos para aventajar a un principiante humano que usa las mismas reglas. Pero tales sistemas son, en el mejor de los casos, competentes. Ningún número de reglas o hechos puede capturar el conocimiento que tiene un perito cuando ha almacenado su experiencia de resultados efectivos de decenas de miles de situaciones.
Si ésta fuera meramente una discusión académica, concluiríamos aquí, simplemente corrigiendo la explicación tradicional de la pericia (expertise) sustituyendo la racionalidad calculante por la racionalidad deliberativa; si fuera meramente un asunto de negocios, venderíamos nuestras acciones en compañías de sistemas expertos. En verdad, resulta que eso hubiera sido una buena idea, ya que casi todos han salido fuera del mercado. Pero no podemos ser tan casuales. La figura socrática de la razón es el trasfondo de un movimiento general hacia la racionalidad calculante en nuestra cultura, y dicho movimiento trae consigo grandes peligros.
La naturaleza creciente burocrática de la sociedad está aumentando el peligro de que en el futuro la habilidad y la pericia se pierdan mediante la excesiva dependencia en la racionalidad calculante. Hoy y siempre, aquellos que toman decisiones sienten que deben permanecer involucrados y responder a su situación de modo intuitivo, si es que ellos han de responder con pericia. Pero en una democracia, queremos que las decisiones que afectan al público sean explícitas y lógicas, de tal suerte que la relevancia y validez de elementos asilados usados en el análisis puedan ser discutidos racionalmente. Pero, como hemos visto, la experiencia se ve acompañada de una preocupación decreciente por la evolución precisa de elementos aislados. Al evaluar tales elementos, los peritos (experts) carecen de pericia (expertise).
Por ejemplo, jueces y ciudadanos ordinarios que sirven en nuestros jurados están comenzando a desconfiar de todo excepto de evidencia “científica”. Un perito en balística que testificó sólo que había visto miles de balas y los cañones de revólveres que las habían disparado, y que no tenía absolutamente ninguna duda en su mente que la bala en cuestión había venido del revólver que se ofrecía como evidencia, se vio ridiculizado por un abogado contrario y el jurado no lo toma en cuenta. El lugar de ello, al perito se le exige hablar de las marcas individuales en la bala y en el revólver y conectarlas mediante reglas y principios que muestren que sólo el revólver en cuestión podía marcar la bala de esa manera. Pero él no es perito en eso. Si él es experimentado en procedimientos legales, sabrá cómo construir argumentos que convenzan al jurado, pero él no le dice a la corte que sabe intuitivamente, puesto que él será evaluado por el jurado sobre la base de su racionalidad “científica”, no en términos de su récord pasado y su buen juicio. Como resultado, son ignorados algunos peritos sabios pero honestos, mientras que son muy solicitados autoridades no-peritas, audiencias psiquiátricas, actas médicas, y otras situaciones en las que testifican peritos técnicos. La forma adquiere más importancia que el contenido.
En cada una de estas áreas y muchas más, la racionalidad calculante, solicitada por buenas razones, significa una pérdida de pericia. Pero de cara a los temas complejos que enfrentamos, necesitamos toda la sabiduría que podamos hallar. Por consiguiente, la sociedad debe distinguir claramente entre aquellos de sus miembros que poseen pericia intuitiva y aquellos que sólo poseen racionalidad calculante. Y debemos promover la intuición a todo nivel de la toma de decisiones, de otro modo la sabiduría se convertiría en una especie de conocimiento en peligro de extinción.
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Traducido por R. Rizo-Patrón.
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domingo, 9 de febrero de 2014

Ensayo crítico del conocimiento Filosófico Oriental Taoísta y las bases del Pensamiento Moderno.


Ensayo crítico del conocimiento Filosófico Oriental Taoísta y las bases del Pensamiento Moderno.
Por: Esteban Yeray García Mederos

¿Qué es el Conocimiento? El saber hasta dónde o qué abarca.

El “por encima de las palabras”, por así decirlo, “por encima de nuestro querer saber y aceptar sin poder nombrar” forzado a ser llamado Dao. Paradójico pero es así. Esencia primera en el taoísmo, saber o conocimiento del universo. Y, el Lenguaje como la matanza humana, la Filosofía estéril, muy práctica para la vida del ser humano basada en el raciocinio, pero sólo una herramienta.

Somos tan relativistas como la propia razón que nos condiciona y nos construye, en esta manera de pensar que hemos heredado de los griegos y que tenemos como base, del tanto hay para ser como para el conocer. Conocida como la filosofía de occidente y que ya permea todo el mundo, recuperado en la época Moderna con el Neoclasicismo y que hemos adaptado y construido encima como edificio del conocimiento. De la cual parece que no encontramos otro sistema para entendernos comúnmente con nuestro y otros pueblos, sino a través de la razón.

Inteligencia como arma de predicción no humana. El razonamiento como coherencia lógica, nuestro principal pilar de creencias sobre lo que se basa todo el pensamiento Moderno actual científico y matemático que tenemos, parece que no vale más que como herramienta que terminamos utilizando para todo, perdiendo nuestra perspectiva humana en este castillo del saber automatizado o mecanizado, que olvidamos y utilizamos como si fuese la propia realidad. Todo el pensamiento moderno infectado para bien o para mal por la razón. Cada uno cree la suya, una razón capaz de justificar casi cualquier cosa, pudiendo montar sistemas de coherencias o creencias que encima muchos de lo casos necesita de un juicio social para aceptarse, que da lugar a una “razón” condicionada, más alejada aún de la realidad (cuando hablamos conocimiento entre dos o mas individuos, no solipsista).
El taoísmo me ha recordado, después de meterme tantos conocimientos en este año, que lo mejor que puedo decir del conocimiento es una crítica. Las mejor idea me la ha recordado el Tao, y casi sin pensar, a partir de “Cuando menos conocimiento para el pueblo, mejor” Preciado, (1998). No como una crítica a no aprender nada, sino cómo utilizarlo. No embutirse de aprender y adquirir información. El conocimiento teórico por encima de la sabiduría. Lo mejor que puedo decir de un verdadero filósofo es que tenga la capacidad de poder ver, observar, la sencillez de no ser afectado y la claridad y la valentía de comunicarlo y llevarlo a cabo. El conocimiento aquí queda como una aplicación necesaria pero, incluso, se podría decir que no obligatoria.
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Caeríamos en otro o múltiples relativismos o escepticismos de nuevo si cada uno funcionara de esta manera de filosofar. Pero a lo mejor el fallo o el reto para el entendimiento humano está en esta creación de civilizaciones a gran escala y en el desafío de sus filosofías políticas.

El taoísmo en un sincronismo, el conocimiento, la Felicidad, la Virtud, en un aceptar como por encima de nuestros entendimiento y en un no nombrar, una lógica casi teológica, el Dao. Reducido a espacios fisicogeográficos de pueblos no con muchos habitantes. Es como un “ya lo sabía pero no me acordaba”. Un “insight”, de las pocas palabras que he aprendido nuevas este año. Me posiciono en la idea del “no se puede nombrar” pero, como científico del lenguaje, caigo al poetizar haciendo ciencia basura como la misma filosofía al intentar decir algo. No sería mas fácil pensar que no se sabe todo?, “lo lógico es que sea ilógico” (Elizabeth,2013). Por encima de nuestro entendimiento humano, que solo conocemos y tenemos una totalidad de lo real de una manera reducida y humana.

Dentro del lenguaje si hay algo que puede acercarse ese intelecto o al no nombrar, es la Poesía. Un acercamiento al conocimiento dentro de toda esta crítica al edificio del saber que es relativista pero necesaria. La Poesía, sin medidas estructuralistas es la herramienta que nos permite a través de y con el lenguaje acercarnos un milímetro mas a el no nombrar, que intentamos entender pero no cabe explicación a través del lenguaje, ni palabra que conceptualice eso. “La diferencia entre mostrar y el decir” o “De lo que no se puede hablar, mejor no hables” (Wittgenstein,1921).

La poesía desautomatiza el lenguaje cotidiano para despertar y cobrar conciencia, vida, la sensación de traspasarnos o elevarnos solo un milímetro de un salto infinito para saber solo “eso” de quienes somos, dentro de la limitación que nos da el propio lenguaje. Es bajo mi criterio lo mas cercano al conocimiento, como puede ser el arte o otros instrumentos o herramientas que nos enlazan a esa sensación inspiradora o espiritual o Metafísica como dirían otros. El ser humano como un ser de realidades pero dentro del marco de la vida cotidiana.

Me atrae mucho la idea del “Yo” taoísta como un sincronismo con el todo y en perpetuo cambio sin conceptualizaciones, relativista en los cambios del sujeto y sin ningún orden fijo ni etiquetas, todo como parte de un proceso que está en movimiento en conjunto con la naturaleza. El mismo “Yo” no existe ni lo pienso, frente a un psicoanalista freudiano, que sujetan al “Yo” como algo construido y al estar cuerdo, y al difuminado o variación de diferentes “Yo” como indicios de no tener una mente sana. Este choque cultural de diferentes maneras de interpretar al ser humano, sobre sí mismo se pueden acercar o alejar, utilizar como herramienta pero queda lejos de definiciones exactas ahora mismo sobre quienes somos.

El psicoanálisis puede ir bien para muchos casos. Pero no se puede implantar como sistema mecanizado con pasos de librillo, para que te etiqueten socialmente con la excusa de tener una posición y hablar en poder del conocimiento y poder diagnosticar como enfermo. Enfermo de qué, la locura como un cambio de carácter, que ya se verá si puede vivir en comunidad.

Este es el esbozo que intento redondear de ideas y cambios. De Educación, Alimentación, altruismo. Una vista humana y sensata. Eliminar el Liberalismo ilimitado, y crear e incentivar resolver problemas realmente humanos. Una mirada a los ojos. No es vender una ideología utópica lógica idealista. Es el mayor esfuerzo a contra corriente, como hemos hecho en toda nuestra historia, de nacer en un estado de naturaleza totalmente violento a crear las supracivilizaciones, haciendo y retocando, creando y retocando. En una relación basada en el bien común y en el bien de las personas, dentro de un marco de una igualdad política y social.

Esta crítica al conocimiento Moderno a través esta idea de conocimiento taoísta teorética, como un no pensar no literalmente, sino, no embutir de saberes sin dar reflexión y comprensión sobre ellos, como pasa en nuestro sistema educativo, el templo del saber actual que se sigue en casi todo el mundo cada vez mas sistemático colapsando las mentes a información, preocupados en saber mas y mas sin dejar pensar o reflexionar. No creando mentes críticas, sino mentes sobrestimuladas encadenados a objetivos a corto plazo, utilizando el mismo conocimiento y la forma de enseñarlo para crear personas obligadas a utilizar y construirse mediante lo aprendido sin cuestionarse. Hacer creer que aprenden por tener mas información. El conocimiento como limitación creativa. No damos tiempo a digerir nuestro metabolismo mental lo adquirido y nos construimos con palabras de otros. La crisis del pensamiento. No vemos.


Bibliografía
García, Elizabeth (2013) Conversaciones, Canarias, España.
Preciado, Iñaki (1998) Las Enseñanzas de Lao Zi , kairos, España. Wittgenstein, Luidwig (1921), Tractaus lógico-philosophicus, Anaya, Austria. 

La Aventura del pensamiento Wittgenstein

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